
El estudio europeo Reflex sobre competencias muestra que los españoles son conscientes de su incapacidad de presentar en público productos, ideas o documentos. La semana pasada hemos tenido una ocasión perfecta para ver en vivo y en directo en la acampada de indignados de Plaza Catalunya si esta afirmación era aplicable a ese contexto.
De lo que pude ver y escuchar en diferente días que estuve allí, algunos oradores eran muy buenos, muchos normales/regulare y algunos que se perdían en su propio discurso. En ocasiones la persona que pedía el megáfono para hablar lo primero que hacía era disculparse por no saber hablar en público, lo cual a veces no correspondía con la realidad y era más una cuestión de “soltarse la melena” que falta de retórica.
Las asambleas a veces ponían a los oradores ante un reto comunicativo marcado por la numerosa asistencia, por ejemplo tener únicamente 30 segundos para expresar tu opinión clara y concisa y además si se repetía el mensaje había un gesto (un molinillo con los brazos) que los asistentes realizaban para indicar que eso ya se había dicho. Si ese gesto se empezase a extender en conferencia y debates no tendríamos los brazos bajados más de tres minutos seguidos.
Es cierto que a lo largo del periodo formativo apenas se práctica la exposición en público ya sea en entornos formales o informales. Incluso a menudo en conferencias y mesas redondas donde participa gente a la que se supone dicha capacidad, la realidad lo contradice y en su ligar aparecen grandes carencias en este campo.
Si tuviese que subrayar tres cosas que para mí son importantes para hablar bien en público serían las siguientes:
- Mejor comunicar poco y claro que mucho y confuso, sobre todo si la audiencia es numerosa.
- Las primeras dos tres frases han de contener la idea básica que quieres comunicar, como si fuese una especie de titular de periódico. Demasiado a menudo los discursos se parecen al fluir de la conciencia de Proust, un discurso infinito sin comienzo ni final y así es difícil atrapar a la audiencia.
- Presta atención a la audiencia y a sus reacciones, es lo que te va a ayudar a cambiar y corregir sobre la marcha. Esto que a veces parece complicado se consigue sobre todo cuando uno tiene claro que lo que quiere decir y a través de la práctica.
Por tanto, toma el megáfono y habla!
www.adolfopedraz.com
Noticia Estudio Reflex sobre habilidades– Diario El Pais http://www.elpais.com/articulo/educacion/cero/oratoria/elpepusocedu/20110516elpepiedu_1/


